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Barzin Si su primer disco le puso en el punto de mira de todos los amantes de los sónidos más lánguidos y reposados, aquellos que guardan como oro en paño los discos de Red House Painters, Low, Mazzy Star o Tram, con "My life in rooms" su talento se consolida y le muestra como uno de los artistas más personales y emocionantes con los que nos hayamos topado en los últimos años. Con la colaboración para este nuevo trabajo de Great Lake Swimmers o Tamara Williamson entre otros, y con una mayor variedad de instrumentos empleados en su grabación, "my life in rooms" va un paso más allá de su anterior trabajo y redonde nueve temas absolutamente devastadores, nueve temas en los que Barzin se ha volcado y ha puesto tres años de su vida. Desde Canadá, uno de los artistas que de vivir en un mundo perfecto aparecería en todas las listas de lo mejor del año. Sí, porque con canciones tan maravillosas como "Pale blue eyes", "Past all concerns", o cualquiera de los ocho temas que comprendían su trabajo de debut o las que forman el reciente "My life in rooms", no debería dejar indiferente a nadie.
Barzin nos ofrece un complejo catálogo de melancolía y belleza helada arropada por pianos, guitarras, paisajes y maravillosas voces que alcanzan su cumbre cuando el acompañamiento femenino arropa temas como "Past blue concerns", punto álgido de su debut, y tema que sin duda, haría palidecer de envidia a los mismísimos Mojave 3.
Barzin es como una de esas joyitas que aparecen en tu camino de repente, cuando menos lo esperas, una maravillosa sorpresa que apunta maneras como para tener una fe ciega en éste proyecto. Un proyecto que desde las frías tierras de Canadá irradia calor y sensibilidad como para derretir a cualquiera que se acerque a su radio de acción, a cualquiera que se atreva a sumergirse en las sobrecogedoras melodías de un artista que acierta de pleno al reinterpretar el espíritu de aquel "ask me tomorrow", y llevarlo a su terreno de colores sepias, paisajes grises y vistas nevadas. Discos distribuidos
+mp3+ +Prensa+ Acerca de "my life in rooms": Abrigarse cuando bajan las temperaturas, resguardase cuando llueve. Natural. Tan natural como la música de Barzin y su vida en diversas habitaciones porque fuera el tiempo es desapacible. El frío, real o metafórico, da a "My Life In Rooms" -publicado por un sello a seguir, Monotreme- un motivo, una razón por la que ser tan cálido, tan paciente. Ahora además, ya no prima el ambiente sobre la composición, como ocurría en su notable debut, sino que el segundo álbum del canadiense contiene grandes momentos, con sentido por sí solos, pero con coherencia en el conjunto final. Arropado por una banda solvente y con una nómina de colaboradores que incluye a miembros de Great Lake Swimmers y a Tamara Williamson -genial la combinación de voces en "Won't You Come"- el slowpop de Barzin sirve como perfecto sustituto de los mejores Red House Painters o de los injustamente olvidados Tram. Al igual que en la música de éstos, la calma y ausencia de adornos no implica simpleza o austeridad. Al contrario, cada canción contiene numerosos elementos, cada uno en su sitio, presentes para el oyente despierto pero difuminados como si no quisieran hacer demasiado ruido, por si alguien duerme en la habitación. Es fácil dejarse llevar por sus letras escapistas -"Let's Go Driving"- e imaginar una historia distinta mirando a través de la ventana, pensar en los errores pasados, buscar y no encontrar soluciones -"Just More Drugs"-, lamentarse, arrepentirse, dar marcha atrás -"Leaving Time"-, sentirse orgulloso. Perfecto para el otoño. Natural. Desconcierto (www.desconcierto.com) Cantaba en el primer disco “es la misma canción / siempre la misma canción / y tú te buscas a ti mismo / esperando en la ventana / con toda esta música / en tus brazos” (“Autumm and moon”), definiendo perfectamente su estilo, canciones que no se basan en una excesiva investigación ni excesiva originalidad, pero sí mucha intimidad y un tono confesional que alcanza facilmente el corazón del oyente, buscan disfrutar de la sencillez, sacar fuerzas de las experiencias tristes, olvidarse de lo externo y mirar al interior intentando quedarse con lo verdadero y esencial. Recuerda a otros grupos también amantes de la intimidad y la introspección (mojave 3, sparklehorse, low…), no es ninguna isla solitaria en medio del mar, sino una más del archipiélago formado por tierras con poca luz, dominadas por las sombras, pero que una vez te adentras en ellas descubres que cada una tiene sus paisajes, su propio sol y su microclima en los que encontrar placeres y descubrir nuevas sensaciones, que cada una es diferente y te ofrece inexploradas visiones. Lo primero que te encuentras al penetrar en el territorio de Barzin es que todo transcurre a cámara lenta, como sin gravedad, variando muy poco la velocidad en todo el recorrido. Te obliga a dejar las prisas aparcadas y mirar todo lo que ocurre a tu alrededor con minuciosidad, o bien, si lo prefieres, intentar olvidarte por completo de todo y de que existes y dejar que las sensaciones fluyan solas y te vayan embriagando. En cualquier caso, lo que sí tienes asegurado es un viaje al interior de la melancolía, cruzando campos de belleza, montañas de desolación y ríos de esperanza escondida entre las alas rotas de los pájaros que sobrevuelan el espacio personal con extrema suavidad. [..] Computer - age (www.computer-age.net) A veces apetece encontrarse con músicos que parece lleven una vida paralela. Músicos que cantan por necesidad, para ellos mismos, en voz baja, ajenos a la vorágine discográfica. El canadiense Barzin acaba de presentar su segundo disco 'My life in rooms', tres años después de debutar con un álbum homónimo en el que abría las puertas de su pequeño y particular mundo, un lugar lánguido y reposado. Con este trabajo se hace un sitio entre los grandes discos intimistas de las últimas décadas; junto a álbumes como el de Mark Kozelek con sus Red House Painters; Mazzy Star, Bedhead o Mojave 3. Con 'My life in rooms' nos encontramos ante un devastador disco entre el slowcore y la "americana", grabado íntegramente con sangre canadiense. El disco fue registrado a medio camino entre una solitaria granja al sur de Ontario y los sótanos de un estudio de grabación en Nueva York, en compañía de Mike Findlay, Suzanne Hancock y Dekker Tony -miembros de Great Lake Swimmers-. La variedad y nitidez de los sonidos que acompañan a la guitarra y voz en los nueve temas del disco resumen los tres últimos años de trabajo en la vida de nuestro autor: aniquiladora melancolía y belleza helada arropada por pianos minimales, french horns, steel guitars, vibráfonos, chelos, farfisas y delicadas voces femeninas que dotan a tan reservadas melodías de un aire cinemático y melancólico. Y es a través de varias escuchas descubrimos el sentido íntimo que aporta el autor en las letras en su disco, llegando a utilizar por momentos un tono casi confesional y de gran sensibilidad poética. La referencia es obvia: Barzin va en camino de estar a la altura de Leonard Cohen... El tiempo lo dirá. Editado en nuestro pais por el "recién aparecido" sello independiente Moon Palace Records: catálogo de visita obligada... calidad contrastada 13nl (www.13nl.es) Abbassate le luci e mettetevi comodi sul divano, Barzin è tornato e ha portato con sè tutto il carico di calorosa malinconia che aveva segnato il suo omonimo esordio di tre anni fa. Quella calda e rassicurante sensazione di tristezza emanata da alcuni dei migliori dischi dell'indie rock dello scorso decennio, dallo strepitoso esordio degli Spain a quello non meno bello dei Mojave3. Il ritmo nelle nove canzoni di "My Life In Rooms" è sempre molto lento, tenuto spesso da pigre spazzole che riscaldano le melodie cantate dalla voce sussurrata di Barzin Hosseini-Rad. Aiutano in pianta stabile Suzanne Hancock e Tony Dekker (aka Great Lake Swimmer), e poi una dozzina di musicisti che arricchiscono la tavola dei colori con archi, corno francese e pedal steel. Rockerilla (www.rockerilla.com) [..] Porque la especialidad de Barzin es la música arrastrada y triste. Encontrar la belleza en la soledad de una habitación. Las canciones suelen avanzar con lentitud hacia un clímax en forma de estribillo roto (la hermosa 'Leaving time' es la cima de este método). La atmósfera y la voz susurrada te recordará el folk-pop reverberado de The Clientele, pero dentro de un acabado homogéneo, las sensaciones que desprende el canadiense pueden ir del alt-country de 'Let´s go driving' (Lambchop) al slow-rock de 'So much time to call my own' (Migala haciendo un cover de Mazzy Star) pasando por el pop elegante de 'Leaving time' (los Tindersticks del 95, pero menos barrocos). Entrelazar tres temazos como 'Take this blue', 'Acoustic guitar phase' y 'Won´t you come' (plegaria a lo Nick Cave), mecidos por preciosos arreglos de viento, vibráfono y steel-guitar y colocarlos entre una balada a lo Suicide en día soleado ('Just more drugs') y un instrumental de electrónica paisajista ('Sometimes the night...') sin perder el 'mood' merece nuestro más sincero reconocimiento. Avantfolk (www.avantfolk.tk) [..] Intimista, delicado y con capacidad para sentir el propio pálpito de nuestro corazón; así se presenta “My Life In Rooms”. Como un viaje tranquilo al atardecer. Resulta imposible no cerrar los ojos y deleitarse. Reúne la esencia de artistas como Rufus Waiwnright o Teddy Thompson, el country menos convencional como Lambchop y el espíritu indie canadiense de Low o The Dears. [..] Caja de ritmos (www.cajaderitmos.com) [..] el disco de Barzin rezuma a multitud de influencias que el canadiense aliña con unas letras muy personales y de fuerte contenido dramático. Nada más comenzar el disco Barzin nos conduce a un mundo personal que rememora al Mark Kozelek de los discos Red House Painters I (4AD, 1993) y II (4AD, 1993). Nos balancea en una especie de nana. Pero Barzin no tira tanto de las melodías de RHP como Great Lake Swimmers y rapidamente nos transporta al mundo que imaginaron los hermanos Kadane en Bedheaded (Touch and Go-Rough Trade, 1996). ¡En “So Much time to call my own” es capaz de hacer lo que no han podido continuar los estadounidenses en The New Year! El ritmo de percusión, la guitarra, el timbre de voz, la melodía… les juro que parece una de las joyas de Bedhead. Y lo repite en “Take this blue” y en “Won’t you come”. [..] Interfase (www.interfase.es)
Acerca de "s/t"
Nos encontramos ante un trabajo de folk íntimo, reflexivo y atemporal capaz de sonrojar a los mismísimos Low gracias a la delicadeza de unos arreglos siempre atinados, a la exquisitez de unos estremecedores arpegios de guitarra que brotan como lágrimas y a una voz dulcemente rasgada que recita, a ritmo pausado, melodías incontestables al borde del colapso emocional. Monocromo (www.monocromo.org) En tan solo ocho canciones Barzin logra plasmar toda la paleta de emociones que se pueden sentir en la soledad de un dormitorio un día frío y lluvioso. Sin una sola nota discordante, sin una estridencia, todo está en su lugar, y para que nada chirríe, nada mejor que una voz que suena profunda y sobre todo cercana, haciendo creible un discurso que engancha. Muzikalia (www.muzikalia.com) Próximos a THE ZEPHYRS en su inclinación country, colindantes a TRAM en su árida y suave versión del slowcore y con multitud de tics que los pudieran relacionar con MOJAVE 3, LOW, COASTAL o L´ALTRA, los ocho temas aquí incluidos incitan al lenguaje poético y la retahila de clásicas imágenes para su descripción. Feedback - Zine ( www.feedback-zine.com) |