Rec_Overflow "Madrid"

 

De los pasos a las miradas. De las chimeneas a los cristales. Las luces, los carteles, los adoquines y las cabezas se agolpan en cajas. Cajas martilleadas a cada momento por el tiempo, las apariencias y el vacío dejado los unos a los otros.

Un terrario sin aire, rumbo circular. La pesadez de charcos, aceras y ventanales, ella; toda sola, su certeza, temprana. Averiguar tus calles, tus plazas. Dejas la casa, entras en un cuadrado sin lados. Detergente, escobas, camisas, cigarrillos. Hablas del pan, compras el día.

Luis Parra ha escrito durante horas delante de la pantalla del ordenador. Manecillas de golpes, inercia, flow, gas, arcilla y balones tan inflados que explotan al rozarlos con los dedos. La historia de los días en este infierno florecido de abrazos pequeños, amantes que retozan, paredes y pañuelos. Cuenta, en estos once lados del polígono, el hambre de los ascensores, la sonrisa de las escaleras.

El juego de un discurso demasiado cierto como para doler, tan centrado en el detallismo de las voces y la arena ("Division Thing", "Orgánico") como en la contundencia con la que el ruido repiquetea nuestras sienes ("Madrid"). Vuelves a casa. Lavado el sueño. Un horizonte de terrazas y balcones, un enredo de avenidas que acaban donde empieza la culpa de todo alrededor, en la ciudad.

Juan Monge