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Sophia "The infinite circle"
Hay muchos discos tristes, muy tristes incluso. Pero pocos transmiten esa sensación de desesperación, de derrotismo llevado al límite como lo hace éste "The infinite circle" de Sophia. Como unos primeros Red House Painters con violines, como unos Spain de bajón, Sophia explora todos y cada uno de los rincones de la tristeza para darle forma, esculpirla y darle vida en forma de canción. Desde el arrastrado comienzo con "Directionless" hasta el "codeínico" epitafio de "The river song" , diez inyecciones de morfina directas a la espina dorsal, directas al nervio. Las etiquetas se quedan cortas, sadcore, slowcore, post folk…. canciones como "If only", "Sometimes" o "Bastards" borran de golpe cualquiera de las etiquetas que podamos aplicarle a éste disco. A partir de una base acústica, Robin Proper, añade arreglos de cuerda que crecen a la vez que lo hace la intensidad de sus temas, hasta llegar a crear 10 joyas de recreación de la tristeza que nos acompañarán durante toda la vida. Un disco como éste debería venir con una pegatina de esas de aviso, no apto para personas tendentes a la depresión, o por lo menos no apto para aquellas que sienten la música como para que su estado de ánimo pueda variar a la vez que lo hace la música que escucha. Una maravilla a guardar al lado de los primeros Tindersticks, Smog, los Red House Painters de la noria, o el novísimo "The mess we made" de Matt Elliot. Cada uno a su manera, diferentes formas de ver y afrontar una sensación, un momento. En definitiva, un regalo maravilloso, un decálogo de sensaciones a flor de piel que todo el mundo debería escuchar alguna vez. Inmenso. Juanra Distribuido por: Green Ufos |
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